¿Por qué había tanto descontento? El país se desarrollaba,
el nivel de vida aumentaba, las clases medias se extendían…
Eso era en apariencia. La realidad de Venezuela seguía
siendo la pobreza muy extendida, y la inmensa corrupción
existente en las capas dirigentes. La democracia era una
simple fachada, detrás de la cual gobernantes y hombres
de negocios habían establecido un pacto mafioso
para enriquecerse mutuamente a niveles inimaginables.
Piense que, a raíz de la guerra árabe-israelí de 1973, los
precios del petróleo se habían acrecentado de manera
desorbitada. El crudo nuestro que estaba, creo, a 1,76
dólares por barril en 1970, triplicó a 3,56 dólares en 1973,
y pasó, en 1974, cuando Carlos Andrés Pérez llegó al poder,
a ¡10, 31 dólares! ¡Los recursos del país se multiplicaron
casi por diez! Y además, en 1976, Carlos Andrés nacionalizó
el petróleo. Una excelente decisión, muy positiva en
términos de soberanía. Pero que agravó el problema,
porque los nuevos y cuantiosos recursos del Estado no
sirvieron para reducir las desigualdades. Al contrario, se
acentuaron las diferencias entre pobres y ricos, aumentó
el sentimiento de injusticia.
Uslar Pietri escribió que “entre 1973 y 1984,
Venezuela recibió, solo por la explotación del petróleo,
más de 200 mil millones de dólares, que es el equivalente
de veinte planes Marshall”.
Chávez - Ramonet. Mi primera vida. (Cap. 9, pág. 1156).
Uslar Pietri. Golpe y Estado en Venezuela.